Las sinopsis de los clásicos


Las sinopsis de los libros llamados "clásicos" siempre tienen una particularidad: describen el final. Sí, te cuentan el puto final del libro, como si, por ser clásicos, uno los llevara leídos de fábrica, de útero. Como si, por tener 300 años de antigüedad, uno ya debiera conocer el final de todos y cada uno de ellos, so pena de ser un inculto ignorante.

Esta gente que escribe sinopsis merece tanto desprecio como el típico teleadicto que se traga todas las series de moda en su primera semana de lanzamiento, y considera que un mes es suficiente para que todo el mundo la haya visionado también y él pueda destriparla en público. "¡Ah! Has tenido tiempo de sobra, haberla visto". Tiempo de sobra es lo que habría que tener para secuestrarle y torturarle sin piedad.

Debería haber alguna ley, alguna norma, algún convenio moral que impidiera destripar obras en público. Que estuviera tan feo como fumar un puro delante de la cara de un niño. Algo. ¡Algo, maldita sea!

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