Molestias andantes


La conexión ubicua de los teléfonos móviles actuales ha permitido que las personas se transformen en molestias andantes. Antes, la gente producía ruidos molestos por la garganta, ahora los producen a través de un altavoz; las idioteces son las mismas, pero ahora es peor, mucho peor.

La gente se ha convertido en un concierto de reggaeton portátil, un mitin político, un microvídeo de la red asocial de moda, o una jodida videoconferencia andante. Allá donde van les rodea un radio de molestia itinerante, y no se puede hacer nada por impedirlo.

Ojalá en algún momento de la historia alguien inventara unos aparatos para escuchar sonidos dentro del propio oído sin que salieran al exterior. Seguro que entonces todo el mundo los usaría y viviríamos en una sociedad más respetuosa y silenciosa.

Ojalá.

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