Artillería


Entré en la calle con todo el valor que pude reunir, sin dejar de mirar arriba, temiendo otra andanada. Tenía que llegar hasta mi casa como fuera. Era imposible recorrer tranquilo la ciudad, estaban por todas partes, y podían caer sobre ti en cualquier momento, sin avisar.

Me invadió el pánico en los primeros diez metros, y eché a correr. Era un suicidio, no lo iba a conseguir. Creí ver uno en la lejanía, sobrevolando la zona. Y entonces, ocurrió.

Con lo jodidamente cara que está la factura de la luz, otra puta camisa blanca a la lavadora. Algún día perderé la cabeza y compraré una escopeta, la cargaré con la mierda más densa que pueda cagar, y asesinaré sin piedad a todos esos malditos pájaros desgraciados.

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