Silencio


Una inquietud me recorrió el estómago cuando la radio se silenció de repente. Las voces callaron, y fuera solo se oía el viento arrancando notas disonantes de los árboles. 

Ya está, ya ha ocurrido: El Apagón, el Colapso humano. Fui girando el dial de la radio a tope, pero no encontré ninguna emisora. Todo era silencio radiofónico. Hasta que reparé en que el piloto rojo de encendido no estaba activado.

Qué susto… eran las pilas. Las jodidas pilas…







Saqué un paquete de pilas nuevas del escritorio y se las cambié. Encendí la radio y la luz roja se reflejó en mi rostro. Recorrí de nuevo el dial, y esta vez nada me hizo dudar que estaba escuchando el espantoso silencio de la civilización.


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