El diablo está en los detalles

En honor a R.P.

Este es el extraño caso de dos jóvenes emprendedores que decidieron crear una agencia de comunicación novedosa y fresca. Fresca, que es la traducción literal del inglés del adjetivo "cool". 

Después de más de dos años pensando la estrategia empresarial y ultimando los preparativos, cometieron un error gravísimo. Un error de los que pasan factura con muchos impuestos.

Diseñaron las tarjetas de visita con una tipografía comercial que tenía derechos de autor. Derechos que no respetaron.

Llevaban solo un mes funcionando cuando toparon con un cliente molesto, un cliente difícil; un cliente tocacojones. Se quedó mirando el texto de la tarjeta muy de cerca, extrañado, y les preguntó si habían pagado la licencia de uso de la fuente tipográfica. Nuestros dos protagonistas no supieron qué decir, y el cliente tocacojones les denunció.

No solo no tuvieron éxito con su agencia, sino que ambos acabaron en prisión por un delito contra la propiedad intelectual. "El diablo está en los detalles" les dijo su compañero de celda, sentado en la litera de enfrente, sin poder parar de reír.




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