Artefactos


Te aseguro que no estoy loco. Yo lo vi. Lo vi caer en mitad del mar alrededor de la medianoche. Un artefacto alargado, iluminado en toda su superficie (no llevaba faros, sino que el propio material desprendía luz), acercándose desde la línea del horizonte hasta estar a 50 o 100 metros de la orilla.

Recuerdo que me acojoné y quise echar a correr, pero la fascinación de estar viendo por fin algo inusual en aquel pueblo donde todo el mundo tenía historias paranormales me armó de valor.

El aparato se quedó suspendido en el aire unos segundos, como si estuviera observándome, como si pudiera acceder a mis recuerdos y secretos, todos los coches que he robado, todas las personas que me llevé al otro barrio.

Entonces descendió bruscamente y se sumergió en el mar, causando un estruendo y una onda expansiva que me heló la espalda y me sigue trastornando todavía hoy.

He hecho muchas locuras, pero no estoy loco, eso pasó de verdad. De lo contrario no me hubieran encontrado parapléjico a la mañana siguiente, con todos mis enseres de pesca y ni una sola captura en el cubo, con los ojos abiertos de par en par sin dejar de mirar al Sol.



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