Rabiosa actualidad


Era un tipo rarísimo (otro más para la colección) que se dedicaba a charlar con la gente que salía en los folletos de publicidad.

Se sentaba en un bar, pedía un cortado y sacaba de la mochila un cartelillo o un flyer, que apoyaba delante del servilletero. El camarero le traía el café y el tipo no le daba ni las gracias, absorto ya en la conversación con su interlocutor de dos dimensiones. Monologaba de lo que fuera, dependiendo de quien protagonizara la propaganda.

A veces era una modelo incitando a apuntarse al último gimnasio de moda, otras un pinchadiscos desconocido que actuaba en una discoteca, o un agente inmobiliario cruzado de brazos que aseguraba vender tu vivienda en menos de una semana.

Todo el mundo pensaba que estaba loco (y lo estaba, seamos francos). Pero lo que nadie se esperaba de ese perturbado es que, un día cualquiera, sacara una catana de la bolsa de deporte y la emprendiera a espadazos con todo el bar, desmembrándose hasta a sí mismo. Cuando los de homicidios rebuscaron en la bolsa, no había rastro de ningún folleto. 

En su lugar encontraron un periódico recién comprado del 26 de julio de 2022.


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