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Fumamodas


Ya ha llegado la última fumamoda a las calles y terrazas.

Primero fueron los reformistas, los del tabaco de liar, que cargaban con las bolsitas a todas partes y al final pasaban más tiempo haciendo manualidades que fumándose el cigarrillo doblado. Además, necesitaban una media de 16 cigarrillos a la hora (16 cgs/h) para saciarse.

Luego vinieron los "vapeadores", locomotoras del infierno con aroma a canela. El equivalente a viajar de mochilero a un hotel de 5 estrellas. Es imposible escapar de ellos, son los chemtrails de los bares, te fumigan con jodida vainilla o sabores del trópico. 

Y ahora, a alguien se le ha ocurrido la genial idea de integrar los "vapeadores" en los dedos de las manos. Se trata de una especie de anillo con forma de tubo que se inserta en el dedo corazón y acaba en una boquilla, por la que el usuario aspira su vapor de frutas del bosque. Literalmente, te estás fumando el dedo.

No sabemos que será lo próximo, quizá tabaco con vitaminas, o un zumo de tabaco sin alcohol. Lejos quedan los tiempos donde uno podía fumar tabaco que supiera a tabaco. Un buen habano, un jodido puro denso con aroma a madera. 

Y, recuerda, una vez acabado, no se apaga, se deja en el cenicero para que muera con dignidad.

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